Opinión Invitada: El Almirante que navega entre aguas negras y cloacas 

Opinión Invitada: El Almirante que navega entre aguas negras y cloacas 
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Hoy recibí en mi oficina la visita de mi amigo de infancia, Luis Pérez. Llegó indignado después de vivir una situación que, lamentablemente, se ha convertido en parte de la realidad de muchos residentes de El Almirante: al regresar a su hogar después de una jornada de trabajo, tuvo que enfrentarse a las aguas residuales que ocupaban el acceso a su vivienda y terminó resbalándose.

Su experiencia me hizo detenerme a pensar en una problemática que durante años ha afectado a nuestro sector y que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía no encuentra una solución definitiva.

A mediados de los años 90, entre 1994 y 1995, mis padres decidieron mudarse al entonces ejemplar sector El Gran Almirante. En aquellos años, cuando todavía pertenecíamos al Distrito Nacional, este era considerado por muchos como un sector modelo: vigilancia constante, calles iluminadas, energía eléctrica propia y un acueducto nuevo. Para quienes vivíamos allí, aquello parecía un verdadero sueño.

Con la creación de la provincia Santo Domingo en el año 2001, Santo Domingo Este pasó a convertirse en uno de los principales municipios del país, y El Almirante se consolidó como uno de los sectores de mayor tamaño de esta demarcación.

Pero cabe preguntarnos: ¿qué ha pasado con El Almirante después de tantos años?
Ha pasado de todo un poco. Sin embargo, hoy quiero concentrarme en un problema específico: el drenaje pluvial y el sistema de aguas residuales.

Cada vez que llueve con intensidad, vuelve a quedar sobre la mesa una realidad que ya no puede ser ignorada. Algunas calles se convierten en verdaderos obstáculos para peatones y conductores. El agua acumulada afecta el tránsito, deteriora las vías y, en determinados puntos, alcanza viviendas y establecimientos comerciales.
Cuando además se producen desbordamientos de aguas residuales, la situación adquiere una dimensión todavía más preocupante.

Ya no estamos hablando solamente de calles inundadas. Estamos hablando de higiene, seguridad, salud y calidad de vida.

El crecimiento de El Almirante ha sido evidente, pero su infraestructura sanitaria y pluvial debe crecer al mismo ritmo que la comunidad.

No basta con acudir a un punto crítico cuando ocurre una emergencia. Se necesitan soluciones planificadas, mantenimiento permanente y una evaluación seria de las redes de drenaje y alcantarillado.

También es necesario reconocer la responsabilidad de los ciudadanos. La basura que se arroja a las calles termina muchas veces en los sistemas de drenaje y contribuye a empeorar las inundaciones. Sin embargo, la responsabilidad ciudadana no puede sustituir la obligación de las instituciones competentes de garantizar una infraestructura adecuada, funcional y sostenible.

El Almirante no puede acostumbrarse a que cada lluvia fuerte signifique calles anegadas, malos olores y aguas residuales desbordadas.

Esta problemática debe ocupar un lugar prioritario en la agenda de las instituciones responsables y ser discutida de manera abierta con la comunidad y con su liderazgo político.

Nuestros dirigentes y representantes locales también deben recibir el apoyo de las instituciones responsables, continuar asumiendo esta realidad, escuchar a los residentes y gestionar respuestas concretas. Una comunidad no puede quedar a merced de una problemática que se repite día tras día.

Es momento de identificar los puntos más vulnerables, establecer prioridades y ejecutar soluciones que no sean únicamente temporales.

Porque una comunidad no puede hablar de verdadero desarrollo cuando sus habitantes todavía tienen que preguntarse, cada vez que comienza a llover, si podrán llegar a sus hogares sin tener que atravesar aguas contaminadas.

Esta no es solamente la causa de Luis Pérez. (Nacho) Es la causa de muchos vecinos que durante años han tenido que convivir con una problemática que merece ser atendida.

“El Almirante necesita obras, mantenimiento y planificación. Pero, sobre todo, necesita soluciones definitivas y respuestas”.

Fuente: Francisco Mercedes Grano de Oro

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