{"id":42685,"date":"2025-03-29T20:43:08","date_gmt":"2025-03-29T20:43:08","guid":{"rendered":"https:\/\/laverdadpublica.com\/?p=42685"},"modified":"2025-07-30T16:18:10","modified_gmt":"2025-07-30T16:18:10","slug":"opinion-invitada-de-queridas-chapeadoras-y-asesoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/2025\/03\/29\/opinion-invitada-de-queridas-chapeadoras-y-asesoras\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n Invitada: De queridas, chapeadoras y \u00abasesoras\u00bb"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chapeadoras y poder, cuando la belleza se convierte en moneda pol\u00edtica<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Santo Domingo<\/strong> &#8211;\u00a0Estaban socialmente anuladas. Asum\u00edan su papel con discreto celo. Eran \u00ablas segundas\u00bb, y en tal condici\u00f3n impedidas de exigir un trato igual al de las esposas. Sab\u00edan que el d\u00eda que reclamaran alg\u00fan derecho matrimonial lo perder\u00edan todo, hasta el sustento de sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reglas de la relaci\u00f3n no estaban escritas, tampoco era necesario: el machismo las impon\u00eda de forma consuetudinaria. La idea era no parecerse a la esposa ni que el trato soportara alguna comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las queridas se ten\u00edan como gracia del machismo adinerado para escapar de un matrimonio mantenido por marca social, precepto religioso, apariencias urbanas o evitar la partici\u00f3n del patrimonio conyugal. Ellas deb\u00edan suplir lo que ya no aportaba una relaci\u00f3n cansada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La querida era la amante \u00abinstalada\u00bb, aquella que promet\u00eda el espacio para que el macho se sintiera como en su casa. Esa fantas\u00eda, de creerse extra\u00f1o en sus propios dominios, le insuflaba cierto hechizo a la relaci\u00f3n y afirmaba el ego semental del verraco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, igual, era una experiencia intermedia entre el desempe\u00f1o coital de la puta y la sumisi\u00f3n casi mon\u00e1stica de la se\u00f1ora. Con ella la intimidad no respetaba ortodoxia. Era su campo de honor, donde ganaba ventaja y raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso s\u00ed, ella estaba compelida a probar sus mejores pericias como soberana de la cama, esas que con la esposa no se ped\u00edan ni se daban porque se cre\u00edan profanaciones a la \u00absantidad\u00bb del sacramento. Pero, como s\u00fabdita de la tiran\u00eda machista, estaba sujeta al mismo r\u00e9gimen de fidelidad que la se\u00f1ora. Ambas eran reas de esclavitudes paralelas bajo un mismo patr\u00f3n de abusos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La querida, como r\u00e9plica postiza de la esposa, se perdi\u00f3 en el tiempo. Esa mujer arrimada y de existencia an\u00f3nima caduc\u00f3. Los vientos liberales de las sociedades de consumo trajeron nuevos formatos. La prostituci\u00f3n se reinvent\u00f3 bajo c\u00f3digos estilizados de prestaci\u00f3n. As\u00ed, nace el chapeo, sustentado por un machismo burgu\u00e9s de tercera edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La chapeadora no es ni la cl\u00e1sica querida ni la prostituta convencional. El chapeo es un emprendimiento individual en el que la muchacha es due\u00f1a de \u00absu negocio\u00bb. En la l\u00f3gica del intercambio carnal, la exclusividad es una cl\u00e1usula m\u00e1s en la negociaci\u00f3n que se conviene a cambio de la instalaci\u00f3n \u00abfull\u00bb de la chapeadora en un h\u00e1bitat c\u00f3modo y condiciones distintas a las que merec\u00eda la querida de tiempos pasados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La chapeadora es te\u00f3ricamente fiel mientras se mantenga la provisi\u00f3n que soporte un est\u00e1ndar acorde con su mercado social. Esa exclusividad de uso se negocia, y es cara, porque es una consumidora voraz que compra bajo la premisa de que cualquier adquisici\u00f3n es para mantener sus ofertas est\u00e9ticas. Su cuerpo es su principal activo, marca y good will. Para no perder ranking tiene que mantenerse mise \u00e0 jour en moda, tendencias y h\u00e1bitos de consumo; pero, igual, es una paciente compulsiva de cirug\u00edas est\u00e9ticas, implantes y lipoesculturas. No es simple amante; es lujo burgu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cultura machista del poder impuso, por su parte, el \u00abchapeo oficial\u00bb, una prestaci\u00f3n que se favorece del presupuesto p\u00fablico. En los gobiernos del PLD las amantes eran generalmente incorporadas en las nominillas B; algunas usadas como prestanombres de sociedades de carpeta, esas que los propios funcionarios utilizaban para participar en las contrataciones de obras y servicios del Estado. Figuraban igualmente adscritas al servicio exterior, aunque residieran en el pa\u00eds. La Canciller\u00eda se convirti\u00f3 en una meca del empleo profano. Adem\u00e1s, las que eran parte del jet set de los medios eran beneficiarias de la publicidad estatal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los gobiernos del PRM las amantes ocupan cargos en la cercan\u00eda del funcionario que las contrata. Suelen tener posiciones en protocolo, relaciones p\u00fablicas, comunicaciones o bajo la eufem\u00edstica noci\u00f3n de \u00abasesoras\u00bb, un concepto laxo que define cualquier prestaci\u00f3n real o nominal. Igualmente, se las tiene como asistentes de despacho o resultan \u00abbendecidas\u00bb con contrataciones directas. De hecho, uno de los beneficios de la posici\u00f3n es el poder pol\u00edtico de contratar sin estar atado a requerimientos rigurosos de competencias. El uso discrecional de esa facultad ha engrosado la cantidad de personas no calificadas en la burocracia p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la administraci\u00f3n estatal tenemos una n\u00f3mina equivalente a casi el cinco por ciento de la poblaci\u00f3n, sin considerar beneficiarios de pagos disfrazados como servicios, contratas o asesor\u00edas, ni los trasiegos de fondos \u00abpor la izquierda\u00bb. Si esa realidad la encuadramos en la cultura patol\u00f3gica del gasto p\u00fablico, es seguro que una buena parte del chapeo, como econom\u00eda de servicio, tenga impacto real en las cuentas p\u00fablicas. Entonces, lo que en principio era un asunto de incumbencia \u00abprivada\u00bb pasa a ser de inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Estado debe privilegiar el m\u00e9rito frente al simple oportunismo del funcionario. La mayor\u00eda de las naciones en desarrollo y a\u00fan m\u00e1s las de primer mundo, someten la Administraci\u00f3n p\u00fablica a un r\u00e9gimen de control que toma en cuenta los m\u00e9ritos acumulados sin considerar las condiciones socioecon\u00f3micas ni personales de los candidatos; por eso cada d\u00eda son m\u00e1s las plazas sujetas a selecciones por oposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos de acuerdo con que la mujer tenga oportunidades y accesos, pero sobre la base de competencias probadas y no de concesiones personales (y menos carnales). Aqu\u00ed el Estado y la mujer pierden como instrumentos de uso. El problema es que las amantes no tienen estampas partidarias y caben en todos los gobiernos&#8230; o all\u00ed donde decide un macho con cara y papadas de funcionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La chapeadora es te\u00f3ricamente fiel mientras se mantenga la provisi\u00f3n que soporte un est\u00e1ndar acorde con su mercado social. Esa exclusividad de uso se negocia, y es cara, porque es una consumidora voraz que compra bajo la premisa de que cualquier adquisici\u00f3n es para mantener sus ofertas est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Fuente: Jos\u00e9 Luis Taveras (Diario Libre)<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">P.D. Esta reflexi\u00f3n naci\u00f3 en Madrid como correlato de la Feria FITUR y la nutrida delegaci\u00f3n dominicana que, entre funcionarios, agregados y \u00abasesoras\u00bb, se mov\u00eda en juergas y rondas nocturnas. \u00a1Ol\u00e9!<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chapeadoras y poder, cuando la belleza se convierte en moneda pol\u00edtica Santo Domingo &#8211;\u00a0Estaban socialmente<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":42689,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-42685","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42685"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42685\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42690,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42685\/revisions\/42690"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42689"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laverdadpublica.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}