Tras convertirse en madre de Derek, se enfocó en su alimentación saludable, evitando sal y azúcar en sus primeros años. Con el objetivo de ayudarle a refrescarse durante su proceso de dentición, comenzó a preparar helados caseros con leche materna y luego empezó a incluir otros de solo las frutas naturales licuadas. Esto la hizo pensar en la necesidad que hay en el mercado de helados que puedan ser consumidos por los bebés, pues cuando salía con su esposo e hijo a una heladería, sentía cierta pena al ver otras madres ofreciendo helados cargados de azúcar a sus pequeños y al mismo tiempo sentía pena de comer delante de su bebé sin poder ofrecerle pues para ella la salud es prioridad y está consciente del daño que les causa el azúcar. Eso la inspiró a crear helados artesanales, buscando ofrecer una alternativa lo más sana y natural posible, en un formato divertido y refrescante. Con su esposo, jugando con nombres, nació RisueñitoFrozJuice. Aunque sus paletas actualmente contienen un bajo nivel de azúcar, su objetivo sigue siendo incluir en el menú una línea completamente sin azúcar para promover dulces más saludables y que los bebés puedan consumir a partir de sus seis (6) meses de vida, que es cuando empieza su alimentación complementaria.
Destaca que como todo emprendedor, ha enfrentado desafíos significativos. Desde la falta de recursos iniciales, problemas logísticos, hasta la necesidad de hacer un espacio en un mercado competitivo. Sin embargo, cada obstáculo lo ha visto como una oportunidad de aprendizaje. La clave ha sido mantenerse perseverante y enfocada en cumplir con la meta propuesta, adaptándose a los cambios cuando ha sido necesario, confiando en su visión y capacidad para salir adelante, pero por sobre todo teniendo claro su objetivo principal: su familia , que es el motor que la impulsa a seguir hacia adelante.
Finalmente aconsejó a quienes desean emprender que confíen en sí mismos y en sus ideas. Los inicios pueden ser duros, pero cada paso, por pequeño que sea, es un avance hacia su sueño. No dejen que el miedo al fracaso o la zona de confort donde quizás puedan estar los paralice; cada error es una oportunidad para aprender y crecer. Identifica eso que puede ser el motivo principal por lo que desees alcanzar tu meta, que te motive cada día y te impulse a seguir adelante, y nunca olvides por qué comenzaste. Con pasión, perseverancia y fe, todo es posible.



