- Obligar a la pareja a realizar actos sexuales sin su consentimiento.
Avergonzarla en público o en privado.
Aislarla de su familia y amistades.
Gritarle, insultarla o menospreciarla con calificativos desagradables como “bruta”, «gorda, «vieja» o “fea”.
Quedarse con su dinero o controlar sus finanzas.
Vigilarla constantemente, ir a su lugar de trabajo sin permiso o enviarle mensajes y llamadas de forma insistente, aun cuando sabe que no desea responder.
Estas conductas son señales claras de violencia de género y lamentablemente, son tan frecuentes que muchas personas no las identifican como agresiones. En muchos casos, quienes las sufren ni siquiera son conscientes de que están siendo víctimas.
Lo cierto es que toda forma de violencia de género deja secuelas psicológicas, vulnera los derechos de las personas y afecta su bienestar e identidad. Puede arrastrarlas a un estado emocional de sufrimiento del cual es difícil salir sin la ayuda de un profesional en salud mental.
Señoras y señores, reconocer las señales por más pequeñas que parezcan, es el primer paso para prevenir, actuar de manera oportuna y buscar apoyo. La violencia de género es un mal social que no siempre grita. A veces solo susurra, pero duele igual.
Fuente: Juana Isabel de Los Santos

